«La ambivalencia es la subrayada actitud emocional en la cual coexisten los impulsos contradictorios, usualmente el amor y el odio, que derivan de una fuente común y, por lo tanto, considerados como interdependientes». Psiquiatra “Eugen Bleuler”

El psiquiatra Eugen Bleuler quien en 1911 describió la ambivalencia afectiva como una“presencia simultánea de dos sentimientos opuestos (atracción y repulsión), de dos direcciones opuestas de la voluntad, respecto a un mismo objeto”.

Freud utilizó el concepto para explicar la condición en que los instintos opuestos de vida y muerte buscan ser realizados en el mismo individuo, cuando ambos instintos reaccionan ante un mismo objeto-sujeto: piénsese por ejemplo la ambivalencia ante el tabú, ante lo sagrado.

Bleuler distinguió en la “ambivalencia” tres grandes direcciones

  • La afectiva supone que un individuo atribuye a un sujeto o a un objeto a la vez sentimientos negativos y positivos
  • La volitiva emerge cuando un sujeto desea y no desea hacer algo al mismo tiempo
  • La intelectual surge cuando una idea y su contraria se aparecen al sujeto. Estas tres ambivalencias recogen lo esencial de lo que la psiquiatría y la psicología han venido investigando desde entonces.

La doctora Laura Ress, de la Universidad de Michigan, realizó un estudio en el 2013 demostrando que la ambivalencia afectiva favorece la autoconciencia.

«Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción; cada una de ellas nos señala una dirección que, en el pasado, permitió resolver adecuadamente los innumerables desafíos a que se ha visto sometida la existencia humana». Daniel Goleman (Inteligencia Emocional)

Una aproximación teórica a la ambivalencia
humana y sus implicaciones para la sociología

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